LA
BRUJERIA EN EL MEDIEVO
Advertencia.
La ley del KARMA dice: Todo acto de maldad o brujería
hacia otra persona, será regresada hacia quien la envió
con mayor fuerza por si misma.
Esta monografía tratará de aclarar el actuar
de la bruja del medioevo en toda Europa y principalmente en
España. Se investigará sobre su rol social,
su marginalidad, y sus costumbres. La visión del pueblo
ante la bruja y sus pactos demonológicos.Se
intentará definir qué clase de mujeres eran,
a qué se dedicaban, cómo lo hacían y
su oficio cómo influía al resto de la sociedad.
Este modelo arquetipo lo podemos rastrear en muchos autores
modernos, que nos pueden ser de gran ayuda. Los trabajos de
Julio Caro Baroja son excepcionales para poder abordar este
tema de una manera completa.
Nos
ocuparemos de vislumbrar a la verdadera bruja, no a aquélla
de los cuentos de hadas, sino a esa mujer tangible de la vida
cotidiana. Cómo fue perseguida y porqué también
es un tema que se incluye en este trabajo.
Finalmente
he tomado algunos mitos asturianos que se remontan a la antigüedad
y que están íntimamente ligados al tema de la
hechicería y la demonología.
La magia
La
imagen actual que tenemos de la bruja fue elaborada definitivamente
en forma tardía. Esta visión se configura alrededor
de los siglos XV y XVI. Cuando pensamos en las brujas maléficas,
malolientes y demoníacas de nuestro siglo, las pensamos
de igual modo para la edad media.
La
visión que tenemos de la edad media es de una época
oscura, conflictiva y de una crisis continua. En la edad media
la brujería y la demonología alcanzarán
nuevas dimensiones merced al espíritu de crisis que se
estaba viviendo. Esta repentina aparición del tema no
tiene que ver con más cantidad de brujas en el mundo
sino con la crisis material y espiritual que se vivía.
Se buscan culpables y así se iniciará más
tarde las persecuciones por parte de católicos y protestantes.Por
otro lado el estudio de la brujería desemboca en la problemática
relacionada con la mujer. La bruja en contraposición
con el mago – éste crea la realidad – la
maneja, se sirve de la realidad.
La
brujería es un tema presente tanto en la antigüedad,
en el medioevo como en el renacimiento y barroco, pero no podemos
hablar de conjunto ya que cada época impone su sello
característico. En el siglo XV aproximadamente ya se
definirá el estereotipo de la bruja ligada a la maldad,
a la corrupción, teniendo como compañía
al demonio. También en este siglo se termina de configurar
la idea de la secta de brujas, los ritos.
Dice
Michelet : “...La mujer nace hada. Por el retorno singular
de la exaltación es sibila. Por el amor, maga. Por su
finura, su malicia, es bruja...”. La historia comienza
donde la mujer bella, joven deja de serlo y se convierte en
fea, anciana y anticipadora de malos agüeros.
Sobre
la teoría de la magia nos habla Caro Baroja y nos lleva
a compararla con cinco elementos. Distingue entre magia y nivel
cultural, magia y teoría antropológica, magia
y religiones clásicas, magia y demonología, y
magia y cristiandad. Nos da las explicaciones referentes a la
actitud de las diferentes clases sociales antes la figura de
los magos y la misma magia. En cuanto a la teoría antropológica
nos explica como se ha tomado la palabra “Magia”
en distintos pueblos europeos, desde la antigüedad. Hubo
desde siempre ciertas pasiones que han movido a los hombre a
acercarse a lo desconocido, a ciertas fuerzas naturales que
satisfagan su deseo en forma inmediata. Éstos hombres
hacían entrega de una parte de su ser o de la totalidad
de éste. Estas potencias sobrenaturales a veces son malignas
y otras no.
Las
bases del pensamiento mágico y del pensamiento religioso
son muy diferentes desde el comienzo. En cuanto a las religiones
clásicas encontramos el empleo de la palabra mageia que
se emplea en griego para referirse a la actividad de los magos
o a una tribu sacerdotal. La mageia es una forma de interactuar
con lo sobrenatural.
El
tema de la demonología Caro Baroja lo centra en la atención
que algunos teólogos musulmanes del medioevo empezaron
a establecer con respecto a la magia. Cita por ejemplo a Ibn
H’azm (953-1064 d. de JC.), para él no hay posibilidad
de realidad en algunos de los actos que se le atribuyen al mago.
Tales como volar o caminar sobre las aguas. Estos hechos se
los reserva exclusivamente a los profetas. Sin embargo no se
niega la magia por ejemplo de los talismanes o la magia de los
encantamientos, los cuales excitan ciertas energías naturales.
Para Ibn H’azm la magia no tiene nada de milagroso ni
prodigioso. Dice que los magos pueden producir apariencias y
hacer falsos milagros pero ni siquiera les atribuye cierta relación
con el demonio.
En
el ámbito de magia-cristiandad se habla de Santo Tomás
y se considera que para el teólogo medieval tenía
en cuenta tres hechos importantes en el problema de la magia,
a saber
La
intervención de los demonioso,
Las operaciones técnicaso,
La naturaleza del hombre dispuesto a romper su relación
con Dios.
Sabemos que el mago es el antisanto, el realizador de falsos
milagros.
Primeras
visualizaciones del demonio y de las brujas. Textos que los
configuran:
Por
otro lado, el mundo del demonio será expresado de manera
sensual. Comenzará a verse desde el medioevo hasta el
renacimiento al demonio como un ser tangible y concreto que
se manifestará a sus seguidores como un macho cabrío,
con cuernos, cola y pezuñas, con olor a azufre y de piel
muy fría, será un ser de naturaleza monstruosa
y expresión de desenfreno.
La
lucha del demonio con las fuerzas divinas se verá como
una constante, el demonio se apoyará en su aliadas las
brujas para pelear. Esto es a raíz de que a partir del
siglo XIV se difundirá la idea de una secta de brujas,
de una organización en contra delas fuerzas de Dios.
Esta idea nace unida a la persecución de judíos
y herejes, esto se explicaría por la aparición
de brotes epidémicos, sequías y hambrunas que
se dieron durante estos siglos: “La llegada, a mediados
del siglo XIV, de los bacilos de la peste, procedentes de las
estepas de Asia central, provocó una serie de reacciones
en cadena. Obsesión de la conjura, estereotipos antiheréticos
y rasgos chamánicos se fundieron haciendo surgir la imagen
amenazadora de la secta brujesca.”
La
Iglesia preparará una serie de tratados demonológicos
para tratar de explicar el accionar del demonio en el mundo.
En estos tratados se va a definir el rol y las características
de la bruja. La idea de que estas brujas o servidoras del demonio
se diseminaban por el mundo causando males, llevó al
papa Inocencio VIII a dictar en 1484 la bula Summis Desiderantes
Affectibus. En esta bula la Iglesia apoya la persecución
de personas que practiquen hechicerías, encantamientos
etc. La bula también autorizaba a dos miembros de la
Orden de los Hermanos Predicadores (fundada en 1214 por Santo
Domingo de Guzmán para combatir las herejías)
para actuar en contra de aquellos que practiquen la magia. Obligaba
a toda la cristiandad a colaborar. La Inquisición fue
fundada oficialmente en 1231, por el papa Gregorio IX, tomaba
un nuevo rumbo. Serían estos dos dominicos Jacob Sprenger
y Heinrich Kramer quienes publicarían un texto con todo
lo referente a la brujería y a la demonología
de la época. Se llamó a este texto el Malleus
Malleficarum y es una pieza importantísima para la comprensión
del pensamiento de aquel entonces. También en este escrito
se establecen las penas y castigos para los que practiquen la
brujería: “Los castigos previstos para las mujeres
que compartían tales ilusiones eran relativamente blandos:
cuarenta días, un año, dos años de penitencia.
La mayor severidad (la expulsión de la parroquia) era
reservada a quienes se jactaban de procurar el amor o el odio,
era debida seguramente a la presencia de rituales...”
Sin
embargo, a partir de las primeras décadas del siglo XV,
la brujería ya era castigada con la hoguera.
La
idea de la secta de brujas:
La
idea de la secta de brujas se remonta hacia el siglo XII, y
se retoma alrededor del siglo XIV. Es bueno recordar que esta
idea estuvo siempre muy ligada a la aparición de grandes
pestes y epidemias.
Hay
dos vertientes principales que nos dejan entrever quiénes
eran realmente estas brujas; una de ellas es la que remarcan
los inquisidores y jueces eclesiásticos: tienen la idea
de un complot con el demonio en contra de la religión
del cristianismo. Por otra parte tenemos los elementos mágicos
precedentes de la misma sociedad medieval.
Estos
elementos comenzaron a fusionarse y se empezó a asociar
a las brujas con la muerte, con la sangre y con la leche. Manifestado
en los males acontecidos a lactantes, enfermos y animales jóvenes.
Alrededor del siglo XIII el pueblo hablaba de las strix y las
identificaba como demonios que tomando el aspecto de una vieja,
rondaban por los campos montados en lobos y asesinando a lactantes.
Estas
mujeres, las brujas, en su mayoría poseían conocimientos
de medicina natural, transmitidos de generación en generación.
Muchas de ellas eran embaucadoras, otras tantas eran verdaderamente
servidoras de Satanás. Por la importancia que en la edad
media tuvo este figura, nos deja ver la importancia que cobraba
como rol social. La bruja surgía como respuesta ante
el sufrimiento y épocas en crisis. Aparecían como
realizadoras de sueños y pesadillas ante la sociedad
por sus hechizos y conjuros. Esto se explica teniendo en cuenta
que había ciertos deseos terrenales que no se podían
pedir a Dios, no porque se creyese su poder insuficiente sino
porque la mayoría de las veces el demonio estaba más
cercano. El diablo entrega dones aquí y ahora, en cambio
para pedirle a Dios debían, quizás esperar la
vida espiritual.
La
bruja manipula la realidad, en función de sus deseos
o de quienes lo soliciten. Había hechizos referentes
en su mayoría a satisfacción de amores, adquisición
de bienes, predecir el futuro, alejar a las personas indeseables
o causar daños.
Muchas
veces la bruja no es aquella mujer fea, ermitaña y alejada
de la sociedad. Generalmente se desliza en las calles de día,
y a veces, solo a veces, acude a la Iglesia, ya que muchas veces
no reniega de Dios, sino que hasta lo invoca en sus conjuros.
En la sociedad es aquella mujer a la que se teme, pero que a
la vez se recurre a ella en situaciones extremas.
Hadas y hechiceras:
Numerosas figuras de la antigüedad serán volcadas
en la edad media europea y sobre todo en la española.
Estas figuras paganas serán cristianizadas para acercar
la religión católica a los cristianos. Citaré
algunos ejemplos: Grainne,
semidivinidad solar celta que expresa el aspecto más
radiante de la femineidad.
Abundarán
también ejemplos como Brigit (Brigantia en galés,
que deriva del irlandés brig, que significa “poder
o autoridad”), la antigua diosa madre irlandesa, hija
del dios Dadga y que será cristianizada en Santa Brígida.
Siguiendo
la misma lógica Dana (Ana, Anu, o Don), la madre de todos
los dioses celtas, será cristianizada bajo la figura
de Santa Ana, la madre de la Virgen María.
Ejemplos
como estos hay muchos. En la edad media española existirán
figuras que expresarán visiones de lo femenino y su relación
con el mundo mágico. Estas figuras son las hadas y hechiceras.
Las
hadas como semidivinidades y su creencia derivaría de
cultos a divinidades femeninas precélticas. Serán
asociadas con las fuerzas de la naturaleza, principalmente con
fuentes y ríos, con los bosques también. Esta
creencia continuará en la edad media. La actitud benéfica
de las hadas era en ocasiones muy particular.
Esta
creencia en las hadas y su influencia y poderes quedarán
vigentes en España y toda Europa hasta aproximadamente
el siglo XVI.
No
solo esta creencia en hadas será la que ligue a la mujer
con la magia en la cultura popular. También existían
potencias femeninas sobrenaturales, mujeres de carne y hueso.
Estas mujeres se transformarán de a poco en demonios
cristianos. Las hadas entonces se irán transformando
en brujas y demonios.
La imagen de la bruja:
Lo mágico en asociación con la mujer se mantendrá
en la mentalidad europea. Esta mujer, la mujer sagrada que podía
despertar el amor con sus pociones y fórmulas mágicas,
podía transformarse a voluntad, podía causar daño
con solo una mirada.
Desde
la antigua Grecia tenemos figuras como Circe y Medea que se
representan con estas figuras de la edad media. Ya en el mundo
germánico, la mujer ocupaba un lugar de gran importancia.
Tenía conexión con la naturaleza mágica,
tenía capacidad profética y sanadora. Este carácter
profético simboliza un gran respeto por la mujer. Aquí
es en donde la mujer asume el rol de hechicera. En la mitología
nórdica, tenemos como representante de estas mujeres
a la maga Gullveig, “la hacedora de oro”. En el
ámbito celta abundaban hechiceras y profetisas. Entre
los celtas estaban las Cailleach (las hechiceras), aparecen
como mujeres repulsivas y atemorizantes, pero rodeadas de sacralidad.
Estas nociones de la antigüedad fueron traspasadas a España.
El
surgimiento de diversas herejías pone de manifiesto que
la Iglesia ya no satisface como antes al pueblo católico.
Durante años la Iglesia había luchado por erradicar
al paganismo y los cultos de pueblos bárbaros. Pero los
cultos paganos reaparecieron, esta vez con más fuerza
y con matices demoníacos. La creencia del mal en forma
absoluta ponía en peligro la continuación de la
obra de Dios. La mujer, como ser débil, era la más
propicia a caer en sus redes de tentaciones y rendirse a su
merced. Como nunca la imagen del diablo surgió con tanta
fuerza.
Los
pactos diabólicos:
En
este contexto mencionado anteriormente nacen lo que conocemos
como pactos diabólicos. Satanás ofrece a sus ciervos
lo que cualquier señor entrega a sus vasallos: protección
y amparo a cambio de una entrega total. El pacto se realizaba
en una encrucijada de caminos. Se consagraban a la diosa Hécate,
la divinidad de la hechicería y la oscuridad nocturna.
Con el correr del tiempo se generalizaron y se realizaban en
cualquier parte, pero siempre se mantenía de noche. El
nuevo ciervo reniega de la fe y rompe la promesa que lo unía
con su anterior señor.
Acerca
de la motivación de estos seres por la cual buscan el
pacto, se ha dicho mucho. Pero lo más aceptado es un
cierto interés por algún bien material inmediato
que Dios no lograba cumplir en tan poco tiempo y sin ningún
esfuerzo previo.
El
diablo al realizar el pacto siempre aparecía rodeado
de arpías, centauros, y otros seres del imaginario pagano.
A
este tema Julio Caro Baroja le dedica un capítulo en
su libro Vidas mágicas e Inquisición en el cual
nos habla de los arquetipos de pactos, sobre todo en la España
del medioevo. Generalmente el pacto es inducido por un amor
carnal, pero es cierto que podemos encontrar otros móviles.
Estas podrían ser deseos de riquezas o de poder o de
mando. Todos estos móviles han sido considerados a través
de la historia como principales factores decisivos de este mal
proceder. Los resultados son siempre los mismos en cuanto a
la literatura de la época: la humillación del
demonio y el arrepentimiento seguido de la salvación
del hombre.
En
Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo,
tenemos el pacto de Teófilo con el diablo. Berceo nos
da la versión castellana de este clásico. Teófilo
es el prototipo de del resentido, pero finalmente se salva por
intervención de la Virgen. También ésta
salva a un caballero que hizo pacto con el diablo para que lo
liberara de su triste ruina. El ansia desmedido de riquezas
es también un factor importante al momento de realizar
este tipo de pactos.
Caro
Baroja sigue al escritor Martín del Río en su
explicación de la codificación del pacto demoníaco.
El pacto expreso – explica – se realiza de tres
formas distintas:
o
El demonio recibe el homenaje en forma corporal y ante testigos.o
El pacto se hace por escrito, estableciendo deberes y derechos
en un documento firmado y sellado.
o
El pacto se hace por medio de un tercero
La
persona que realiza el pacto reniega de la fe de Dios y de la
Iglesia. Se aparta del camino de Dios y de la protección
de la Virgen. Es tal el aislamiento de la recta vía que
hace el hombre que hasta el demonio le da nombre nuevo. Renuncia
a sus parentescos carnales, recibe de parte de su nuevo señor
un vestido nuevo; el círculo mágico sirve para
realizar la llamada del mago al demonio. El nuevo mago queda
inscripto en un libro de la muerte, comienza a realizar sacrificios
horrendos y practica el mal todo lo que puede.
El
pacto podía ser públicamente conocido.El
pacto implícito se prestaba más como figura de
delito a los abusos judiciales. Los fiscales se encargaban de
demostrar la existencia de este pacto con los acusados.La
persecución de la brujería. Distintos cultos y
creencias medievales:
Podemos ver que ya en el año 743 el último rey
Merovingio, Childerico III, publicó un edicto en el cual
condenaba las prácticas tanto paganas como las llamadas
“mágicas”.
Carlomagno
también publicó lo suyo con referencia a este
tema. Condenó las supersticiones y hechicerías,
incluyendo los filtros amatorios y la invocación al demonio.
Aquellos que cometieran estos delitos serían juzgados
como homicidas, esto quiere decir que les sería aplicable
la pena de muerte.
Así
se formó un precedente legal en torno a la persecución
de la brujería. En el pueblo español la imagen
de la mujer hechicera se fue distorsionando al máximo,
aunque no se dejó por ello de frecuentarlas, pero ahora
sí se hacía en las sombras.
Con
el correr de las décadas los castigos a los acusados
de brujería empeoraron, se hicieron más severos.
A la penitencia y humillación pública se sumaron
la utilización de la tortura y la pena de muerte. Con
estos cambios se rediseñó la imagen de la bruja
y a partir de entonces definitivamente se la ligó al
demonio. A Satanás se lo comenzó a describir como
un hombre negro, o vestido de ese color, con cuernos, cola y
a veces con pezuñas.
Surgieron
diversos cultos, se ejemplificarán solo algunos de ellos:
El
sabbat: era la expresión de la religión del demonio.
En él las brujas y brujos se reunían en un banquete
enorme con el diablo, comían y bebían en exceso.
Luego lo adoraban, lo besaban y copulaban con él y entre
ellos, manteniendo relaciones homosexuales y sodomíticas.
En este aspecto sexual se lo ha comparado con las culturas anteriores
y paganas. En esta nueva reunión la relación carnal
llevaba a sellar el pacto demoníaco. Las relaciones de
orgía y las relaciones desviadas desvirtúan el
acto sexual al alejarlo del carácter sagrado de la concepción
y convertirlo en un acto meramente de placer. Por otro lado
el demonio se aseguraba una descendencia (ya que a él
le está negada la capacidad de engendrar vida) al transmitirse
los secretos maléficos adquiridos de generación
en generación.
Esta
reunión se realizaba la noche del viernes al sábado
en algún lugar apartado o bien en los bosques, allí
se realizaba el pacto con el diablo, en donde él transmitía
a las brujas toda clase de conocimientos mágicos y poderes
con los cuales pudieran vencer a sus adversarios o ayudar a
sus protegidos.
Con
el correr de los años estos sabbat fueron solamente atribuidos
a la parte femenina, los hombres quedaron de lado, entonces
era la mujer la que participaba de este rito. Etimológicamente
la palabra sabbat pareciera designar un culto pagano, derivando
del de Dionisio, es decir del Sabazius, pero como dice Julio
Caro Baroja no hay que desligar la palabra del sabbat judío,
en su sentido negativo que la gente de la edad media tenía
por los judíos y hebreos.
Los
Aquelarres: (deriva del vasco Ákelarre, que significa
“campo o prado del macho cabrío”). Los aquelarres
o reuniones de brujas estuvieron muy presentes en la cultura
popular europea. Según la tradición esta reunión
debía realizarse un sábado por la noche, especialmente
en tiempos de Cuaresma.
También
dice la tradición que el día primero de mayo es
propicio para alejar a las brujas. El jueves anterior, cuando
se supone que el poder de las brujas está en su clímax,
cuando el sol culmina su descenso, la gente se dedica a atar
antorchas y a juntar ramas secas de romero o abeto y se dirigen
hacia la Iglesia a buscar la absolución. Los días
anteriores, los últimos de abril, el pueblo limpia completamente
sus casas y las riegan con agua de ruda.
En
cuanto a la noche de Hallowen sabemos que está ligada
también a las brujas. Pero esta celebración tiene
un matiz diferente. La víspera de la noche de todos los
Santos tiene una importancia esencial en España y se
ha difundido a muchos pueblos europeos. Esta fecha está
asociada con los espíritus de los difuntos, era también
llamada Samhain, esta tradición dice que al comienzo
del invierno a los muertos entumecidos por el frío y
el hambre se les permitía por esa noche solamente pasarla
con sus familiares en sus casas. Entonces los vivos los esperaban,
los recibían con un buen fuego y abundante comida.
Al
finalizar la celebración los difuntos se encontrarían
reacios de volver a sus tumbas por lo cual sacaban comida y
regalos para los difuntos, y disfrazados los acompañaban
hasta los límites de la aldea.Esta
noche también se creía que las brujas incrementaban
su poder y junto a las hadas, duendes y otros seres se les era
permitido por esa noche vagar en forma libre por este mundo.
El conocimiento de las brujas:
Ya se ha explicado anteriormente que las brujas adquirían
su conocimiento transmitido de generación en generación
y por vía oral. Probablemente los aquelarres y los sabbat
serían reuniones donde se intercambiaban conocimientos.
Las
artes mágicas era uno de estos conocimientos. Tenían
conocimiento de la manipulación de determinadas sustancias
minerales las que utilizaban como remedios y venenos. También
entre estas artes tenemos la adivinación y la interpretación
de los sueños. Todas estas actividades por supuesto,
eran censuradas por el Cristianismo.
Desde
la antigüedad era conocida la habilidad de las mujeres
para sanar en forma “mágica”. Esta creencia
en España derivó de los bárbaros y tuvo
repercusión durante la edad media. Lamentablemente los
médicos no estaban al alcance de todos, sus costos eran
elevados.
Mujer asistiendo un parto, Anónimo, S.XIII
Las brujas, desde el punto de vista de curanderas, tenían
un gran conocimiento en cuanto a hierbas y remedios se trataba.
Las consultaba desde los más necesitados como los de
las grandes esferas. El aporte de la mujer fue muy importante
para la medicina.
La verdadera bruja y sus conjuros:
En la evolución que se ha planteado de la brujería,
vemos que no siempre tenemos la idea correcta acerca de la apariencia
de esas brujas que rondaban la España del medioevo. No
siempre la bruja vivía aislada, sino que se movía
en la sociedad, determinándose con un rol social. Generalmente
tampoco era esa anciana fea que imaginamos sino que la mayoría
de las veces eran muchachas jóvenes que vivían
en las ciudades.
La
palabra bruja deriva de las lenguas romances, formada por el
término bruxa, derivado de bruixa, tal vez comparta la
misma raíz que la palabra druida.
Esta
bruja se dedicaba a realizar conjuros o hechizos, ya sea para
provecho propio o ajeno. Son innumerables los temas tratados
en estos hechizos pero se sintetizará con los cuatro
principal
Conjurosde
amor, Maleficios, Conjuros
para sanar y predecir el futuro.
I. Tarea muy común en el ámbito de los conjuros.
La bruja tiene la tarea de unir a dos amantes. Generalmente
esto ocurría en contra de la voluntad de uno de ellos.
El conjuro de las brujas nunca falla, lo que puede fallar es
el que lo solicita o la que lo realiza.
Desde
siempre han ocurrido desventuras amorosas, amores no correspondidos
o prohibidos. Las brujas al realizar estos conjuros invocaba
a Selene, a Venus y a Hécate. También encontramos
elementos totalmente cristianos en ellos. Hay también
mezcla de características paganas como la numerología
por ejemplo. El rito que acompañaba a este conjuro lo
dio a conocer una procesada: había que medir la puerta
de la calle, una vez con las manos y otra con un cordel, echar
sal de moler en las junturas de las puertas y poner en una esquina
de la misma una escoba nueva. Había que hacerlo nueve
veces por nueve noches consecutivas mirando la misma estrella,
que debía ser de su propio gusto.
Otro
conjuro dado a conocer por otra procesada la Beata de Huete,
tenía que ver con otro elemento de gran poder: la sombra.
Este conjuro lo decía desnuda y frente a su sombra, con
una vela encendida decía así:
“Sombra,Cabeça
tienes como yo,Cabellos
tienes como yo, Cuerpo
tienes como yo,Todos
los miembros tienes como yo,Yo
te mando que ansy como tienesMi
sombra verdadera, que tu vayas a .....(nombre de la persona)Y
lo traygas para mí, que no pueda comer ni bever,Ni
aver ningún placer, hasta que venga a mi querer,E
darme lo que tuviere, e desirme lo que supiere,Y
sy me lo traxeres, yo te ben diré,E
si no me traxeres, yo te mal diré”
De esta forma encontramos muchísimos conjuros para retener
el amor, para que el marido vuelva siempre a casa, para el mal
de amores, realizados en su mayoría a solteronas y traicionadas.
En
estos conjuros tenemos invocaciones al demonio que son bastante
comunes. Pero también nos podemos encontrar con oraciones
a santos, cercos para protección contra demonios y filtros.
Una
bruja española, Juana la esquiladora, todavía
en 1716, le decía a su marido enojada antes de hablarle:
“Con dos te miroCon
tres te mato,La
sangre te bebo,El
corazón te parto;Que
vengas tan sujeto a míComo
la suela de mi zapato”
Y por último tenemos los conjuros para que las jóvenes
doncellas se casen pronto con un caballero que las merezca.
Para este tipo de conjuros se invocaba la mayoría de
las veces a algún santo de su predilección.
Uno
de estos conjuros se realizaba con un pedacito de hostia debajo
de la lengua. Después debían rezarse treinta y
tres credos durante una misa y decir:
“Hostia Santísima con tres,con
Dios Padre, con Dios Hijo, con Dios Espíritu Santo,que
son tres personas y un solo Dios verdadero,el
coraçón de .....(nombre) abriréisy
a mí .....(nombre) me meteréis.Que
me quiera y que me ameY
conmigo se casseY
haga bien.Amén,
amén, amén.”
Vemos entonces que se realizaban tanto invocaciones al demonio
como a los santos, a la Virgen, a las estrellas, etc.
II. Los temores más comunes con respecto a las brujas
radican en su poder de causar daños inclusive a grandes
distancias. Se les temía por el daño que podían
causar a recién nacidos, a animales, sobre los alimentos
y sobre las enfermedades que podían provocar.
Había
muchas maneras de darse cuenta si la enfermedad que se padecía
era de origen maléfico. La más conocida era ver
si la lengua del enfermo se tornaba blanquecina, lo cual era
seña segura de haber sido hechizado. Otro método
infalible era mirarse en un espejo en donde se debían
reflejar aquellos que causaron el daño.
El
maleficio se realizaba en la comida o en la bebida. O bien se
dirigía una mirada a la víctima o se maldecía
algún objeto que le perteneciera, otras brujas, las más
poderosas podían causarle el daño solo con tocarlo
o con tocar su ropa. No todos estos maleficios eran causados
con malicia o con la intención de lastimar.
Uno
de los temores más grandes era que alguna bruja dirigiese
su atención a los niños. Se las acusaba de aquellas
enfermedades que terminan en muerte segura. Como sea, la gente
del medioevo recurría a ellas de todos modos. Las brujas
subsistieron porque la sociedad las alimentaba.
III.
En la edad media la búsqueda de salud y bienestar era
constante y sabemos que se recurría a las brujas con
frecuencia para obtener estos bienes. Se suponía que
si ellas eran capaces de hacer el mal también podían
eliminarlo.
Las brujas tenían sus pócimas y fórmulas
medicinales para ello, los cuales iban acompañados de
algunos conjuros:
“Allá
vayas, mal, de la parte del marDonde
no canta gallo ni gallina,Que
no pares en esta casa ni en este hogar”
Esta fórmula era muy utilizada para el mal de ojo, algo
habitual en el mundo medieval. Para que fuera efectivo se debía
poner en un plato, de cinco en cinco granos de cebada, ruda
y cilantro seco, aceite de enebro y cera derretida de una vela.
Con esto hacían un sahumerio que se echaba en un plato
con agua sobre la cabeza del doliente.
Las
brujas no siempre causaban males, estaban también aquellas
brujas que se dedicaban a deshacer los conjuros y hechizos de
otras.
Para
terminar con esta investigación se darán algunos
ejemplos de mitos asturianos, que provienen desde la antigüedad
y llegan hasta nuestros días:
Mitología
asturiana
Estos mitos proceden de un momento en el que había una
visión animista del mundo; es decir, creían en
un conjunto de fuerzas espirituales, de carácter dual
(alternativamente buenas y malas), que actuaban de continuo
y que los humanos difícilmente podían controlar.
En
esta mitología se distinguía solamente entre personajes
caseros (actúan generalmente dentro de la casa y dependencias
anejas) y externos (actúan casi siempre fuera de casa).
Solamente se tratarán los del exterior de la casa, por
ser los más breves.
EL
CUÉLEBRE es un mito de origen indoeuropeo. El cuélebre
es una enorme serpiente alada, que vive en cuevas y fuentes
y custodia tesoros- "chalgas" -y seres encantados
– "atalayas". El día de San Juan, el
cuélebre se duerme y es el momento de desencantar a la
bella joven y obtener el tesoro. Sólo muere clavándole
algo en la garganta, pues sus escamas son durísimas.
Aparece en casi todas las "gacetas" o leyendas de
tesoros escondidos, como obstáculo a superar para conseguirlo.
Hay
célebres leyendas sobre él.
EL NUBERU/REÑUBREIRO es un mito indoeuropeo (relacionable
con el dios céltico Taranus), que consiste en un viejo
muy alto, de gran barba, vestido de cabrito, que se cubre con
un enorme sombrero negro y cabalga sobre una nube arrojando
pedrisco en los campos.
Muchas
veces se le cita con el nombre de Juan de Egipto, y se dice
que vive en aquel lejano país y prestó ayuda a
un asturiano que lo ayudó a él cuando vino a tirar
pedrisco.
LA
GÜESTIA O SANTA COMPAÑÍA es también
un mito indoeuropeo , luego cristianizado, que procede del "hostis
antiquus" (ejército diabólico).
La
Houstia es, pues, una procesión de almas, en forma incorpórea,
que portan huesos encendidos como cirios y caminan en busca
de nuevos muertos. Si se les ve, se pronuncian frases como:
"Andai de día, que la noche ya mía".
Al verla, conviene encerrarse en un círculo trazado en
el suelo, o echarse cuerpo a tierra sin mirarles.
El
temor a las ánimas desapareció con las procesiones
y rezos de las Cofradías de Ánimas, que tanto
proliferaron en Asturias. Dicen los folkloristas que al lado
del mito se mueven bromistas o incluso frailes, en busca de
más misas de ánimas. Guardan relación con
este mito los temores nocturnos a los cementerios; los fuegos
fatuos; apariciones de los enterrados con hábito, que
no descansan hasta que se les quita.
EL DIAÑU BURLÓN /DIANTRE: y es un diablo, que
puede adaptar múltiples formas, tanto animales como humanas.
Los
del occidente tienen fama de constructores, como el que construyó
el puente de Salime. Al concluirlo, los aldeanos lo tiraron
desde él abajo para que se ahogase, pero consiguió
salir nadando y les gritó: "Eh, salime, salime",
dando nombre al pueblo. Se dice que es el que escondió
los tesoros de los moros que se citan en las "Gacetas".
Para espantarlo, basta la señal de la Cruz o citarle
a Dios, Jesús, pues es un diablo.
Conclusión
Los temas aquí tratados, la magia en su máxima
expresión en la edad media de la mano de las hechiceras,
los pactos diabólicos y el conocimiento de los mismos
hasta la persecución de las brujas fueron actos y hechos
consumados, pero siempre tendrán un enigma e incredibilidad
en todo lo redactado.
Con
este trabajo se intentó dar una visión del pensamiento
medieval en torno a los seres más bajos y menos queridos
de esa sociedad. Y a pesar de tener estas características
también eran recurridos con frecuencia no sólo
por el pueblo sino también por la nobleza. Estos seres
de fantasía que de pronto fueron parte de la sociedad
en épocas de malaria y peste, se convirtieron en justificativo
de sus desgracias y miserias. La bruja, es el ejemplo más
claro, ya que fue una persona tangible dentro del mundo medieval,
que se movía por las calles y era reconocida, temida.
Toda
la fantasía del medioevo tuvo importancia tanto en la
vida diaria como en escritos, en temas eclesiásticos,
en la literatura de la época y siguió vigente
hasta siglos posteriores. Esta fantasía se ve plasmada
en la tradición que nos cuenta de la existencia de aquelarres
demoníacos, hechizos y maleficios.